Sin palabras ni preguntas me haces examinar mi corazón y con tu triste mirada me cuestionas si ya en amor y sacrificio personal he cultivado mi presente. Si con mi vida traeré alegría y reposo a los que me rodean.
Tan solo con tus ojos abuela, causas un revuelco en mi interior al verte tendida sobre la cama con tu ojos abandonados; los que antes fusilaban con solo mirar.
Al ver tus manos débiles y cansadas cuando con ellas trabajaste cavando los cimientos de tu hogar.
Al ver la apatía sellando tus labios en silencio; cuando de ellos brotaba tu fuerza como salvaje tormenta.
No sé si hubo ternura alguna vez brotando de tus manos que acariciara la cabeza de algún desdichado. Pero las mías ahora acarician la tuya.
No sé si con tu voz pronunciaste algún "Te Quiero" pero de la mía te lo susurro al oído mientras tus ojos me miran fijamente y yo con mi sonrisa te lo vuelvo a confirmar.
No se si tu corazón algún día sufrió al verme partir, pero el mío sufre mientras te veo partir emocionalmente de aquí.
No lo sé abuela, no lo sé. Porque jamás entre tus brazos me acogiste.
Porque jamás me dijiste lo que esperabas de mi.
No lo sé abuela, no lo sé. Porque entre nosotras dos jamás surgió una amistad.
No lo sé abuela, no lo sé.
Mas a pesar de la nostalgia
que me envuelve, sé que supiste amar a tu manera. Que a unos mas y a otros
menos.
Se me conmueve el espíritu
al recordarte cuando con tanto orgullo narrabas y volvías a narrarme una vez más
la historia del más grande amor de tu vida; Del hombre que te dio a luz.
Y desde ese entonces vivo entretejiendo ávidamente la continuidad de ella, como si tuviera miedo a que se evapórese de un instante a otro.
Y desde ese entonces vivo entretejiendo ávidamente la continuidad de ella, como si tuviera miedo a que se evapórese de un instante a otro.
Quizá fuiste tu sin darte cuenta, la inspiración a amar la vida, a amar el mundo tal cual es.
Quizá fuiste tu, sin darte cuenta, la que me hizo retornar al campo, a sus montañas, la que inyecto entre mis venas el bálsamo de la salvia y la frescura del viento salvaje.
Y por esa historia,
has forjado en mi mente el legado de mi vida, del ayer al futuro y sé muy bien
lo que debo conservar y también lo que debo olvidar.
Mas ahora ya lo sé abuela. Ahora lo
sé
Ojala nuestra historia
tomara otro giro, ojala con ternura me hubieras mirado tan solo una vez para
atesorar ese recuerdo para siempre.
Para recordarte como
nunca lo sabré.
Mas ahora ya lo sé abuela. ¡Ahora lo sé!
Mas ahora ya lo sé abuela. ¡Ahora lo sé!
-Silueta Felina