viernes, 1 de febrero de 2013

El pensamiento clandestino

Tengo miedo de moverme. Por si eso pudiera despertar el dragón que traigo 
dentro.

Tengo miedo de moverme por si el desliz del viento agite de nuevo la tempestad 
que yace apaciguada.

Tengo miedo de agitar lo que me ha costado el sueño por adormecer.

Pensar; pudiera ser una traición.
Pensar; pudiera parecer mi sentencia.
Pensar se ha vuelto la razón de vida o muerte que me empunta contra la pared y 
me priva de mi libertad.

Me sofoca la angustia de mi propia consciencia que reclama la verdad sobre 
cualquier razonamiento.

Convicción es la traición a la misma vida, es la privación del deleite de estar vivo.
Ahora ser yo misma, y tener la esencia de ser humano, es tan letal como el 
veneno del áspid mas agudo.

¡Oh que ironía se vuelve la vida!

Y este mundo se deshace en partidos gobernados por uno solo.
Entonces la individualidad de una persona es el testigo que declara en su misma 
contra. Y su razonamiento se convierte en la cinta grabada que lo condena.

Pertenezco al gremio esclavo que se somete a la tortura mental de hacerse el 
ciego, de hacerse el sordo mientras la hipnosis intelectual se infiltra de casa en 
casa robándose la esencia de la vida.
O pertenezco al gremio que hace suyo el dolor ajeno y que al pensar por sí mismo 
se enlista automáticamente en el campo de batalla. En el que no hay ejército 
correcto o no sabe si lucha contra todos y todos contra él

No es nada placentero jugarse la vida. Es más fácil cerrar los ojos y sumergirte 
entre el sueño consciente de que vas a despertar y al abrir los ojos encontrarás 
ese mundo pasivo donde no transcurre nada.

Estos senderos peligrosos donde tener una esencia o una creencia constituyen un 
campo minado.
Te quedas solo.
Es imposible fiarse de alguien.
Es el silencio el más fiel aliado.O es la oportunidad de arriesgarte a la deriva y buscar algunas mentes autónomas que se conviertan en el eje de la supervivencia.

Una bruma densa se levanta ante la vista de cada hombre, ya no solo se 
cuestiona quien cree ser o lo que hace. Si no QUIEN ES y teniendo eso en claro 
todo el mundo se convierte en tu enemigo de quien hay que cuidarse la espalda y 
a quien hay que buscar no provocar.

Este viaje clandestino hacia la libertad, que debería de ser por derecho propio; de 
herencia. Se convierte en un combate cuerpo a cuerpo, hombre a hombre, 
intelecto contra intelecto.

Lo más vil del ser humano resplandece y se entregan entre hermanos a la misma 
tortura.
Lo más sublime del humano sobresale cuando la lealtad mas íntima mueve el ego 
ó destruye el amor propio y se abalanza en busca del bienestar del otro en vez del 
propio.

Este intelecto clandestino nos subyuga a ser prisioneros, extranjeros de la patria 
que nos vio nacer y muy seguro se prepara para vernos desaparecer. Que 
reclama cada alma, la posesión del hombre en su totalidad gimiendo gravemente 
por asirse de su objetivo.


Una sed de sangre humana se desata por las calles como furiosa tormenta.
Cada muro y cada calle están aliados con el viento, que es el espía más sutil que 
lleva lejos hasta los pensamientos, traicionándote y entregándote en manos de 
aquellos que buscan tu vida.

Oh que ironía se vuelve la vida en muerte, que busca la vida.

Ya no más libertad, ya no hay mas individualidad. No mas bondad. Ya no más 
seres humanos.

Han atentado contra la raza humana convirtiéndola en animales sedientos de 
muerte. En bestias salvajes que se deleitan en el horror y el subyugo del prójimo.
Ó tal vez convirtiéndolos en seres autómatas y ciegos, que desfilan hacia la nada 
uno tras otro. Sin darse cuenta que les han robado la vida cuando ellos 
rechazaron su responsabilidad al pensar.

-Silueta Felina