Tengo miedo de moverme. Por si eso pudiera despertar el dragón que traigo
dentro.
Tengo miedo de moverme por si el desliz del viento agite de nuevo la tempestad
que yace apaciguada.
Tengo miedo de agitar lo que me ha costado el sueño por adormecer.
Pensar; pudiera ser una traición.
Pensar; pudiera parecer mi sentencia.
Pensar se ha vuelto la razón de vida o muerte que me empunta contra la pared y
me priva de mi libertad.
Me sofoca la angustia de mi propia consciencia que reclama la verdad sobre
cualquier razonamiento.
Convicción es la traición a la misma vida, es la privación del deleite de estar vivo.
Ahora ser yo misma, y tener la esencia de ser humano, es tan letal como el
veneno del áspid mas agudo.
¡Oh que ironía se vuelve la vida!
Y este mundo se deshace en partidos gobernados por uno solo.
Entonces la individualidad de una persona es el testigo que declara en su misma
contra. Y su razonamiento se convierte en la cinta grabada que lo condena.
Pertenezco al gremio esclavo que se somete a la tortura mental de hacerse el
ciego, de hacerse el sordo mientras la hipnosis intelectual se infiltra de casa en
casa robándose la esencia de la vida.
O pertenezco al gremio que hace suyo el dolor ajeno y que al pensar por sí mismo
se enlista automáticamente en el campo de batalla. En el que no hay ejército
correcto o no sabe si lucha contra todos y todos contra él
No es nada placentero jugarse la vida. Es más fácil cerrar los ojos y sumergirte
entre el sueño consciente de que vas a despertar y al abrir los ojos encontrarás
ese mundo pasivo donde no transcurre nada.
Estos senderos peligrosos donde tener una esencia o una creencia constituyen un
campo minado.
Te quedas solo.
Es imposible fiarse de alguien.
Es el silencio el más fiel aliado.O es la oportunidad de arriesgarte a la deriva y buscar algunas mentes autónomas que se conviertan en el eje de la supervivencia.
Una bruma densa se levanta ante la vista de cada hombre, ya no solo se
cuestiona quien cree ser o lo que hace. Si no QUIEN ES y teniendo eso en claro
todo el mundo se convierte en tu enemigo de quien hay que cuidarse la espalda y
a quien hay que buscar no provocar.
Este viaje clandestino hacia la libertad, que debería de ser por derecho propio; de
herencia. Se convierte en un combate cuerpo a cuerpo, hombre a hombre,
intelecto contra intelecto.
Lo más vil del ser humano resplandece y se entregan entre hermanos a la misma
tortura.
Lo más sublime del humano sobresale cuando la lealtad mas íntima mueve el ego
ó destruye el amor propio y se abalanza en busca del bienestar del otro en vez del
propio.
Este intelecto clandestino nos subyuga a ser prisioneros, extranjeros de la patria
que nos vio nacer y muy seguro se prepara para vernos desaparecer. Que
reclama cada alma, la posesión del hombre en su totalidad gimiendo gravemente
por asirse de su objetivo.
Una sed de sangre humana se desata por las calles como furiosa tormenta.
Cada muro y cada calle están aliados con el viento, que es el espía más sutil que
lleva lejos hasta los pensamientos, traicionándote y entregándote en manos de
aquellos que buscan tu vida.
Oh que ironía se vuelve la vida en muerte, que busca la vida.
Ya no más libertad, ya no hay mas individualidad. No mas bondad. Ya no más
seres humanos.
Han atentado contra la raza humana convirtiéndola en animales sedientos de
muerte. En bestias salvajes que se deleitan en el horror y el subyugo del prójimo.
Ó tal vez convirtiéndolos en seres autómatas y ciegos, que desfilan hacia la nada
uno tras otro. Sin darse cuenta que les han robado la vida cuando ellos
rechazaron su responsabilidad al pensar.
-Silueta Felina