domingo, 10 de enero de 2016

Año 2016


 

Me gusta pensar que puedo diseñar mi futuro, pero más me gusta saber que Dios lo tiene asegurado.


Este nuevo ciclo de oportunidades quiero disfrutarlo así; en admiración y con los tenis bien puestos.
Vivirlo así, con la emoción de la adrenalina y los músculos que duelen mientras se ejercitan en la subida.

Como mujer, soy soñadora. Como mujer también soy analítica. y éstas dos características me han mantenido en un equilibrio a veces aburrido

Este año me propuse a hacer algunos cambios a mi rutina de pensamiento. 
Quiero lograr las cosas que mi mente me decía que no. Las cosas que al estructurarlas siempre quedaban al final.
Siempre hay un inicio.Y éste es el mío.

El miedo se sigue asomando, y cuando menos lo quiero me recuerda todas las razones por las que debo abrazarlo y volver a sentirme segura en mi área de confort.
 Pero al iniciar éste año, ya le había dicho que no. 
¡Se siente genial desafiarlo!

Éste año empezó nuevo.
Mantengamos esa sensación de novedad cada día.

Hay una frase que leí hace algunos años, y quedé fascinada con ella. Había una realidad tan acogedora en ella. Me hacía sentir en casa.
"Estamos en la sala de espera de la vida"
era literalmente como me sentía, en una sala de espera mientras veía a la gente pasar y hacer su rutina. Mientras yo esperaba aquello maravilloso que sucediera.
Hoy me día cuenta que ya no me encuentro ahí. 
Que ya me había levantado de la sala de espera y había comenzando un nuevo camino. 
Un nuevo comienzo, o quizá es solo que había decidido a continuar el viaje. Cualquiera que haya sido la verdad, la única que yo me importa es que ya estoy de nuevo en circulamiento.

 Dios es bueno. Por lo tanto buenas cosas vienen.
Qué mejor promesa que esa.
Dios es bueno. Por lo tanto puedo descansar y disfrutar del viaje, porque el diseñador de este, es el mismo que diseño la vida, los sueños, los deseos, los desafíos, la fuerza y la sabiduría.
En Dios mismo está la vida y mi vida está escondida con Cristo y en Dios.

Me siento fuerte, porque Él es mi fuerza.
Me siento lista, porque Él es el que me capacita.
Me siento vencedora, porque mantengo mis ojos fijos en Cristo.

Tú enciendes mi lámpara, oh SEÑOR; mi Dios que alumbra mis tinieblas.
 Pues contigo aplastaré ejércitos, y con mi Dios escalaré murallas.
 En cuanto a Dios, su camino es perfecto; acrisolada es la palabra del SEÑOR; El es escudo a todos los que a El se acogen.
 Pues, ¿quién es Dios, fuera del SEÑOR? ¿Y quién es roca, sino sólo nuestro Dios, 
el Dios que me ciñe de poder, y ha hecho perfecto mi camino? 

 El hace mis pies como de ciervas, y me afirma en mis alturas.


Me gusta pensar que puedo diseñar mi futuro.
Pero más me emociona, ¡que sé Quien lo ha puesto ya en marcha!

-Mariana Alemán