martes, 29 de septiembre de 2015

Noches de Otoño




Que me parto en pedazos. 
Que me siento a mi misma dividida en las mil y una partes que me conforman.
Que me parto en pedazos.

Las cosas nunca salen como las planeas, al menos no las que son importantes. Las que no se pueden comprar por dinero, ni se ofrecen mejores ofertas, ni intercambio de propiedades.

Las cosas son como son, porque así vinieron. Por arte del destino o el juego del azar que las barajeó. Y digo que son como son no por derrota, ni conformismo. Tampoco es por mediocridad. Es que los sentimientos no se deciden, simplemente afloran. Y si no se cree, solo pregunten a los enamorados,

 ¿cómo es que surgió el amor? 
¿cómo es que hacen cosas que jamás se imaginaron hacer?

Los sentimientos son como son porque están hechos sin palabras, sin material de concreto ni pisos de cerámica. No existen patrones, ni planos con lógica. 
Simplemente llegan y se hacen dueños del mundo que invaden.

Y si escribo esto, es por culpa de los olores que el otoño trae consigo, o del sol que se ha suavizado después del verano. Quién sabe, también hace poco hubo un eclipse lunar, y quizá haya dejado una estela de magia en el ambiente. Lo que sí es cierto es que me aflora la emoción y quiero correr, correr sin mirar atrás. Dejar a un lado por fin los prejuicios o las demandas de mi sociedad y hacer algo distinto. Hoy recordaba que si se quieren diferentes resultados, pues se tiene que dejar de hacer lo mismo. Y eso justo quiero hacer hoy. Basta ya de sueños lindos, de idealismos de vida. Quiero algo real.
Y mis fantasías te juro que no lo son.

Que me parto en pedazos pensando en el pasado. Vivir atrapada en tus fantasmas es lo más pobre que se puede vivir.
¡Hoy me parto en pedazos!

Encontrar el balance entre salir de tu capullo, y salir a mar abierto puede ser confuso. No pretendo perder piso.

Te digo que el juego  va a cambiar. El jugador ha cambiado.

Se ha partido en pedazos, y el alma se le ha salido huyendo. Se ha partido en pedazos y su perfume ha quedado liberado en la ciudad.

Noches de otoño que traen una brisa distinta. Entre sombras y esquinas se acerca galante, haciendo promesas entre sol y sol.


Me he partido en pedazos.

-Mariana Alemán