jueves, 12 de noviembre de 2015

El punto

De lejos la ví. Era un punto de color en medio de todo el escenario gris.
Mi gata Turega estaba asomada en el balcón. Saqué mi cámara y aproveché para tomarle una foto. Se veía hermosa, resaltaba con su pelaje de colores.
Por los pensamientos que he traído últimamente, me hicieron ir de pensamiento en pensamiento hasta la conclución de que esa, era mi vida; un punto de color en medio de un escenario gris.

Lo que quiero decir, es que el ser humano vive con la pregunta  ya sea en la punta de la lengua o en el fondo del subconsciente de ¿para qué está aquí? Y ¿qué se supone que debe hacer?

Pero hoy me hizo mucho más sentido.

No es normal que nos hagamos esas preguntas si nuestra naturaleza fuera únicamente la composición quimica a la de la tierra. No.
Sabemos que somos más que eso. Que tenemos una mente que no tiene nada que ver con el fósforo ni el agua. Que sentimos el miedo y el amor en una proporción diferente a como sentimos la tierra en nuestro puño. Y que me puedo sentir agredida por una acción de otro ser humano hacía mí o me puedo sentir especial.

Y vuelvo al punto de color en medio de un escenario gris.
Hay algo que me dice a gritos que no soy de aquí. Porque si soy sincera no he encontrado la respuesta a mis preguntas preguntándoselo a la montaña, ni los átomos me han hablado, ni el agujero negro me ha dicho cómo debo ser.
Es algo en mí que no se siente capacitado para responder, porqué no sabe a dónde exáctamente pertenece.
Osea que soy un punto de color en medio de un escenario gris, al que pertenezco, como mi gata pertenece a mi hogar, pero su naturaleza difiere a la de mi casa.

¿Cómo voy entonces a encontrar mi procedencia?

Parte 1

-Mariana Alemán

martes, 29 de septiembre de 2015

Noches de Otoño




Que me parto en pedazos. 
Que me siento a mi misma dividida en las mil y una partes que me conforman.
Que me parto en pedazos.

Las cosas nunca salen como las planeas, al menos no las que son importantes. Las que no se pueden comprar por dinero, ni se ofrecen mejores ofertas, ni intercambio de propiedades.

Las cosas son como son, porque así vinieron. Por arte del destino o el juego del azar que las barajeó. Y digo que son como son no por derrota, ni conformismo. Tampoco es por mediocridad. Es que los sentimientos no se deciden, simplemente afloran. Y si no se cree, solo pregunten a los enamorados,

 ¿cómo es que surgió el amor? 
¿cómo es que hacen cosas que jamás se imaginaron hacer?

Los sentimientos son como son porque están hechos sin palabras, sin material de concreto ni pisos de cerámica. No existen patrones, ni planos con lógica. 
Simplemente llegan y se hacen dueños del mundo que invaden.

Y si escribo esto, es por culpa de los olores que el otoño trae consigo, o del sol que se ha suavizado después del verano. Quién sabe, también hace poco hubo un eclipse lunar, y quizá haya dejado una estela de magia en el ambiente. Lo que sí es cierto es que me aflora la emoción y quiero correr, correr sin mirar atrás. Dejar a un lado por fin los prejuicios o las demandas de mi sociedad y hacer algo distinto. Hoy recordaba que si se quieren diferentes resultados, pues se tiene que dejar de hacer lo mismo. Y eso justo quiero hacer hoy. Basta ya de sueños lindos, de idealismos de vida. Quiero algo real.
Y mis fantasías te juro que no lo son.

Que me parto en pedazos pensando en el pasado. Vivir atrapada en tus fantasmas es lo más pobre que se puede vivir.
¡Hoy me parto en pedazos!

Encontrar el balance entre salir de tu capullo, y salir a mar abierto puede ser confuso. No pretendo perder piso.

Te digo que el juego  va a cambiar. El jugador ha cambiado.

Se ha partido en pedazos, y el alma se le ha salido huyendo. Se ha partido en pedazos y su perfume ha quedado liberado en la ciudad.

Noches de otoño que traen una brisa distinta. Entre sombras y esquinas se acerca galante, haciendo promesas entre sol y sol.


Me he partido en pedazos.

-Mariana Alemán

martes, 4 de agosto de 2015



Cuando los ojos se nublan, no de lágrimas, sino de desconcierto.
Cuando el alma me duele, no de miedo, sino de frío.

O cuando en un mundo sobre-poblado, me siento sola.
Cuando por las mañanas me levanto y el ánimo no amanece conmigo y la fuerza me visita con escases de horario.

Esa angustia con mi nombre, que ha ignorado las fronteras señaladas, que me hace temblar aún en mi autosuficiencia.

En estos momentos recuerdo que soy mortal, y que soy un ser que no se sacia de migajas.
Entonces recuerdo que tengo un vacío con forma de Dios, y que había querido llenar con piezas multifacéticas y multiconceptuales, sin tener en cuenta la lógica y verdad de mi concepción.

Es como agua refrescante, regresar.
Como volver a respirar, sin respirador.
Cristo es la roca segura y suficiente, que me sostiene y despeja las mil dudas que me construyen.

Cristo es la forma de vacío que hay en mi alma, y me llama por mi nombre.


-Mariana Alemán

jueves, 23 de julio de 2015

He cambiado de página y de humor.
La vida me lleva por senderos sinuosos, que me hacen no perder la condición. 
Es excitante lo que se presenta y la adrenalina de luchar por salir vivo.
Y en cada batalla me encuentro en medio de la nada, haciendo uso de la creatividad para forjar estrategias y dar solo los golpes necesarios para no dejar con vida lo que mas adelante pueda regresar con redobles de ánimo y me cause una pena más profunda.

Ésta lucha por vivir me hiela la sangre, cual veneno mordaz me aprisiona en mis adentros.


No me queda compasión.


Exilio de fulgor en eterna prohibición.


Tengo ganas de luchar,  de ver frente a frente a mi rival. Ya no queda confusión, mi alma ha vuelto en mi.


Tengo ganas de luchar.


Que se enfilen los soldados y se forjen bien sus armas, que el espíritu despiadado hoy anda de caza.


Ha preparado sus victimas para banquete. 

No piensa dormir hoy en casa, ha salido vagabundo decidido a aumentar con creces su deseo por vivir. 
Tiemblen montes. Ruja el mar.

Hoy la paz viene al encuentro, ofrece regalos de compasión;
un tratado, un convenio entre los dos.

No creas que viene con tu nombre en la bandera, trae mi brazo tatuado con mi apodo y mi corazón en la otra mano pronunciando con denuedo mi nombre y reafirmando quien soy.
Esto se trata de mi.

-Mariana Alemán