miércoles, 17 de marzo de 2010


En una noche donde no hay nubes, no hay luz de luna llena.
Veo el viento correr libremente, va tranquilo y soberano.

Asi tu Espirítu oh Dios, inunda mi ser, día a día, noche a noche.
Acariciando suavemente mi intelecto, mis conceptos y creencias.
En quieta soberanía mi corazón a ti se inclina, reconociendo que tán solo tú erés el Señor.

Este mundo tán pequeño y hermoso, es tán ciego, tán tonto y tán necio!
Su hermosura no cubre sus faltas, y su delicadeza ni siquiera es fruto de los hombres.
Es tu misma esencia la que embellece esta vida, y le da sentido y propósito.

¿Qué sería de mí, si no fuera por tu existencia? ¿Dónde andaría, y cómo?
No deseo imaginarlo, ni siquiera desearlo...
Porque mi presente es tán hermoso para mi.
Tu salvación es tán genuina en mí.
Y ese maravilloso regalo no lo puedo concebir!
Cada que doy un vistazo a mi interior me duele el alma, de la verguenza de mi condición.
No soy nada acreedora de su misericordia, y sin embargo eres tán dulce y la pones de cubierta sobre mi cabeza.
Y es la fuerza de mi brazo derecho.

Pocas palabras ante ti pronunciría.
En una simple oración de profunda admiración.

-Silueta felina

No hay comentarios:

Publicar un comentario