jueves, 20 de junio de 2013

En la balanza

Esos días en los que decides convencer a tu mente de crear razonamientos coherentes.
En los que les abres tu corazón para una entrada triunfal y en los que lograste tu meta desenvolviéndote con libertad y satisfacción entre ellos; Así es cuando bajamos nuestros estándares por que crees que ya basta, que ya es suficiente de ser "un santote" de seguir normas enseñadas por otros, o hasta de ser un religioso o peor aún un legalista.

Es válido sentirse atraído por el mundo, pero no es válido sentirse hastiado de la santidad.


Sé que es algo con lo que todos batallamos, todos tenemos ese deseo de hacer aquellas cosas que nos han sido veladas, prohibidas ó censuradas.
Yo me he cuestionado un sin fin de veces lo mismo, he analizado los factores, he observado individuos con esas clases de costumbres, y me he analizado a mi misma. Para ser sincera, no he podido llegar a una conclusión definitiva ni he hallado el principio que rija todas las cosas y a todos por igual. Es en estos momentos en los que quisiera que en Éxodo 20 Dios hubiera incluido especificas instrucciones sobre todo lo que me causa conflicto.

Pero ahora sé una cosa que para mí ha regido mi estilo de vida. Tengo un principio que ha transformado mi pensamiento, que finalmente ha esclarecido mis dudas.

Y esque nuestra condición terrenal y pecadora literalmente nos ha separado de Dios a tal grado que no tenemos un concepto cuerdo de lo que el "ser Dios" significa. Hace unos días iba en el camión leyendo los devocionales diarios y de pronto pensaba en eso, toda la gente que iba conmigo en el camión y toda aquella que iba en la misma avenida en sus autos ni uno solo de nosotros ha crecido en una cultura con un concepto correcto y perfecto de lo que "Dios" significa. De ahí derivan todos nuestros conflictos superfluos, esas dudas de qué hacer y qué no hacer. Hasta dónde puedo ir y qué cosas permitir, todo el estilo de vida.

Al leer la Biblia constantemente vemos el carácter de Dios, de versículo en versículo nos muestra su poder imponente, su fuerza universal toda su grandeza y toda esa esencia divina que nos queda grande a nuestro intelecto.
Pero sobre todo vemos manifestado su santidad y su celo.

Teniendo en cuenta ahora sí de QUIÉN ES DIOS y quién eres tú. Respóndete a ti mismo cada pregunta que te surga, cada conflicto que tengas en cuanto a tus debilidades humanas, enciérrate en tu cuarto y pasa un tiempo con Dios, el YO SOY! Y asegúrate de que pases el tiempo suficiente para estar convencido de su poder, de su amor, de su ira y que te sea tan palpable su GRACIA y su MISERICORDIA a tal punto que sea lo único que veas y lo único que adores. Entonces sí, sal de ese cuarto y vive una vida en congruencia con tu entendimiento de QUIÉN es Dios a través de la BIBLIA.



Es válido sentirse atraído por el mundo, ¡pero no es válido sentirse hastiado de la santidad!

-Mariana Alemán


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