jueves, 20 de junio de 2013
Conocimiento puro.
Un día como hoy en el que podía respirar.
Un día como hoy en el que el tiempo daba vueltas y la luna se asomaba entre los rayos de sol naciente mi mente cobro sentido, y las nubes de egoismo fueron despejadas. Y en ese justo instante comprendí mi farisaico corazón. Creyendo ser mas justa me encontré cara a cara con el monstruo de mi realidad.
Pude por fin sentir la libertad que desde largos años había añorado. Y ver con la claridad que un corazón sencillo disfruta el mundo.
¡Ja! En mi rostro se dibuja esa sonrisilla pícara de una niña necia. Por que ¿Por cuánto tiempo no envenené mi alma haciendo corajes mientras ellos -los que vagaban como reos sueltos por las calles- iban y venían según les placía, entrando y saliendo de la vida de los que yo mas amaba?
Sentía estrangular mis vías vitales con esa impotencia y desdén que me caracterizaban entre los amigos mas íntimos. Verlos aproximarse a mi con esa sonrisa y una fervorosa platica de piedad...me hacía hundirme mas y mas en mi amargura.
Y entonces caí en cuenta como yo envenenaba mis propios pensamientos.
Era algo conocido pero no abrazado;
Lanzar un juicio justo sobre otro pero hacerlo con enojo es sabotearte a ti mismo.
-Silueta Felina
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario