"Ayer por la noche, mientras acostada en mi cama meditaba.Mientras los sucesos del día, de la semana y de los meses transcurrían por mi mente.
Mientras podía en el silencio entrar a mis aposentos íntimos, me dí cuenta, de lo bajo que había ya caído, de lo reseco que se encontraba ya mi corazón.
Era como un desierto de amargura, de rencores y resentimientos.
Me sentí desdichada, me sentí perdida.
Perdida me sentía desde hacía ya mucho, desdichada y desanimada eran mi estilo de vida.
Todos mis días habían perdido su sabor y por esa causa buscaba desesperadamente sabor en cualquier distracción y al cabo igualmente lo volvía a perder.
Era un ciclo vicioso. Era un muerte constante. Un puñal que sacaba y volvía a enterrar.
No puedo sentir mucha lastima de mí misma, porque yo había escogido ese estilo de vida yo había decidido quedarme y sentirme así.
Con desesperación clamé a Dios, rogando su perdón y su auxilio, al tiempo que recordaba mis pasados de victorias.
Me había perdido buscando mi felicidad, me había extraviado siguiendo el camino.
¡Que revuelto puede parecer! Me perdí; caminando en un bosque de información, sentimientos, ideas, conceptos, enseñanzas, puntos de vista, mi pasado, mis creencias, mis temores, mis ideas, mis frustraciones, mis victorias, mi persona.
Me perdí buscando.
Sí, así es.
Tenía un mapa que ya había olvidado como usar.
Llevaba una brújula guardada en lo más profundo de mi bolso.
Mucho de mi equipo lo había perdido en el camino, y la condición física, iba atrofiándose.
Fue así, fue ahí, donde tirada en el suelo, con mis sentidos golpeados, con mi autosuficiencia noqueada, clamé.
Clamé como hacía mucho no lo hacía, lloré como quizá había olvidado y desperté.
Desperté de la pesadilla; y estaba en casa.
Sentada despreocupadamente en el patio, y sonriendo al ver las hojas de los árboles caer tranquilamente por que el otoño había llegado."
Perdida me sentía desde hacía ya mucho, desdichada y desanimada eran mi estilo de vida.
Todos mis días habían perdido su sabor y por esa causa buscaba desesperadamente sabor en cualquier distracción y al cabo igualmente lo volvía a perder.
Era un ciclo vicioso. Era un muerte constante. Un puñal que sacaba y volvía a enterrar.
No puedo sentir mucha lastima de mí misma, porque yo había escogido ese estilo de vida yo había decidido quedarme y sentirme así.
Con desesperación clamé a Dios, rogando su perdón y su auxilio, al tiempo que recordaba mis pasados de victorias.
Me había perdido buscando mi felicidad, me había extraviado siguiendo el camino.
¡Que revuelto puede parecer! Me perdí; caminando en un bosque de información, sentimientos, ideas, conceptos, enseñanzas, puntos de vista, mi pasado, mis creencias, mis temores, mis ideas, mis frustraciones, mis victorias, mi persona.
Me perdí buscando.
Sí, así es.
Tenía un mapa que ya había olvidado como usar.
Llevaba una brújula guardada en lo más profundo de mi bolso.
Mucho de mi equipo lo había perdido en el camino, y la condición física, iba atrofiándose.
Fue así, fue ahí, donde tirada en el suelo, con mis sentidos golpeados, con mi autosuficiencia noqueada, clamé.
Clamé como hacía mucho no lo hacía, lloré como quizá había olvidado y desperté.
Desperté de la pesadilla; y estaba en casa.
Sentada despreocupadamente en el patio, y sonriendo al ver las hojas de los árboles caer tranquilamente por que el otoño había llegado."
-Silueta Felina

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