
Que un rayo de luz me ilumine,
¡Que colme de vide este negro cuartel!
¿Cómo más puedo definir al hombre sino como un ser miserable que en ti espera?
Tú eres la esperanza de la humanidad y por ti es que salimos de nuestra negra naturaleza.
Eres la fuerza que al débil inspira.
Eres la rosa que en la amargura brota.
Por eso los clamores del corazón a ti se alzan; Porque eres el Varón misericordioso, Él que experimentó el quebranto; en nuestra misma piel, bajo nuestro mismo cielo. Pero nunca sujeto y siendo presa de la maldición que sobre nosotros asedia.
¿De que otra manera quieren que describa mi esencia, sino como la de todo aquel que me emparenta?
Que todos somos iguales; nacidos del mismo seno.
Concebidos de igual manera en multitud de los pecados.
Bien dijo el salmista al reconocer (por el mismo Espíritu) su procedencia cuando dijo:
“En maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre”
Es ese el mismo fuego en el que seguimos ardiendo.
Pero gracias sean dadas a Dios, Rey de los cielos y Creados de toda la tierra, que su esencia no solo es Justicia e Ira aunque bien las dejará a ambas claras en el día del Juicio.
¡Aún podemos gozar de su Infinita Gracia y favor inmerecido!
¡Oh! Criaturas despreciables; sí, nosotros los humanos.
Dejemos nuestra gran autoestima; esa por la que nos afanamos tanto en alcanzar.
Dejemos al orgullo seguir su perverso camino; y corramos humillados a los pies de Jesús.
Porque no pongo en duda; que cada uno conozca, que sea conciente de su triste condición.
¡Lo afirmo!
Todos se conocen a sí mismos, y conocen los pensamientos íntimos que en ellos se conciben.
¡Que colme de vide este negro cuartel!
¿Cómo más puedo definir al hombre sino como un ser miserable que en ti espera?
Tú eres la esperanza de la humanidad y por ti es que salimos de nuestra negra naturaleza.
Eres la fuerza que al débil inspira.
Eres la rosa que en la amargura brota.
Por eso los clamores del corazón a ti se alzan; Porque eres el Varón misericordioso, Él que experimentó el quebranto; en nuestra misma piel, bajo nuestro mismo cielo. Pero nunca sujeto y siendo presa de la maldición que sobre nosotros asedia.
¿De que otra manera quieren que describa mi esencia, sino como la de todo aquel que me emparenta?
Que todos somos iguales; nacidos del mismo seno.
Concebidos de igual manera en multitud de los pecados.
Bien dijo el salmista al reconocer (por el mismo Espíritu) su procedencia cuando dijo:
“En maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre”
Es ese el mismo fuego en el que seguimos ardiendo.
Pero gracias sean dadas a Dios, Rey de los cielos y Creados de toda la tierra, que su esencia no solo es Justicia e Ira aunque bien las dejará a ambas claras en el día del Juicio.
¡Aún podemos gozar de su Infinita Gracia y favor inmerecido!
¡Oh! Criaturas despreciables; sí, nosotros los humanos.
Dejemos nuestra gran autoestima; esa por la que nos afanamos tanto en alcanzar.
Dejemos al orgullo seguir su perverso camino; y corramos humillados a los pies de Jesús.
Porque no pongo en duda; que cada uno conozca, que sea conciente de su triste condición.
¡Lo afirmo!
Todos se conocen a sí mismos, y conocen los pensamientos íntimos que en ellos se conciben.
Conocen el vacío aterrador que los inunda,
y por eso vagan de un lado a otro
para abastecerse de mediocridad para llenarlo.
Me rehúso a dar ejemplos en que puedan compararse.
Ya lo sabe cada uno.
Como yo conozco mi camino, y sé lo que hay en mi corazón.
Por eso clamo para ser librada de cada batalla, aunque la victoria Jesús ya la tiene ganada para aquellos que han alcanzado la salvación de sus almas.
¡Oh! Que el Espíritu Santo de Dios sea derramado sobre nosotros por la Misericordiosa Gracia de nuestro Dios.
Y alcancemos a tocar su río constante de Vida Eterna.
Que sea un rayo de luz él que nos ilumine;
¡Y colme de Vida este negro cuartel!
Me rehúso a dar ejemplos en que puedan compararse.
Ya lo sabe cada uno.
Como yo conozco mi camino, y sé lo que hay en mi corazón.
Por eso clamo para ser librada de cada batalla, aunque la victoria Jesús ya la tiene ganada para aquellos que han alcanzado la salvación de sus almas.
¡Oh! Que el Espíritu Santo de Dios sea derramado sobre nosotros por la Misericordiosa Gracia de nuestro Dios.
Y alcancemos a tocar su río constante de Vida Eterna.
Que sea un rayo de luz él que nos ilumine;
¡Y colme de Vida este negro cuartel!
-Silueta Felina

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