
Cuando las sombras de la noche caen; cual plumas al viento.
Y los cielos comienzan a brillar.
De aqui a allá se oyen los murmullos nocturnos de tu pasear y el danzor de tu cantar; mezcla finita de felicidad.
Las aves blancas no cantan más, su pico cierran hasta el umbral.
Más sin embargo hay algo que, nuca he podido olvidar;
Cuando los cielos suspiran en la oscuridad, hay un silencio que colma de paz, el viento arrulla y la luna sonrie; es la mirada tierna de Dios.
Entonces sonrío y comienzo a cantar: Es la mirada tierna de Dios
Oigo el riachulo me quiero0 perder; en la mirada tierna de Dios.
-Silueta felina
No hay comentarios:
Publicar un comentario